Como buenos alumnos que somos, aprendimos de nuestros errores y previamente
habíamos reservado los asientos y, además, por un pequeño suplemento viaja
mos en el Eurostar.Me reconcilié con el sistema ferroviario italiano, en dos horas y media estuvimos en la estación Santa María Novella, después de atravesar la ondulada y verde campiña toscana, totalmente cultivada.
Cada ciudad que hemos visitado tiene, para mí, características particulares.
Milán es elegante, fría y distante, Venecia es exótica y romántica y la primera impresión que tuve de Florencia fue: refinada y señorial...
Yendo haci
a el Duomo, la primera iglesia que nos deslumbró fue Santa María Novella, queda enfrente de la plaza de la estación, de ahí el nombre de la terminal; su fachada es impactante por el color intenso de los mármoles verdes en contraste con los blancos, fue erigida en 1279 por los dominicos junto con el convento, se terminó en 1360 y la fachada fue diseñada por Alberti en el siglo XV. Pasamos en diferentes horarios y siempre estaba cerrada, así que nos quedamos con la incógnita de ver qué bellezas ocultaba su interior.Santa Maria dei Fiori (El Duomo de Florencia) apareció ante nues
tros ojos con todo su esplendor. Con su cúpula imponente, el Battistero y el Campanile rodeándola.
Símbolo de la riqueza y del poder de Florencia durante los siglos XIII y XIV, los mármoles blancos de Carrara, los verdes de Pratto y los rosados, le dan la policromía en la que se puede apreciar la transición del arte florentino medieval al del renacimiento. La cúpula, obra maestra de Brunelleschi y el Campanile, del Giotto, contrastan armoniosamente, equilibrando las curvas de aquella con las rectas de éste.En el interior, los 44 vitrales que representan a santos del antiguo y nuevo testamento, escenas de la vida de Jesús y de María, son la muestra más imponente del arte de la vidriería d
e la Italia de los siglos XIV y XV, con autores como Donatello, Ghiberti, Ucello...Han conspirado en contra de las fotos, nuestra
inexperiencia como fotógrafos, la media luz de la catedral y la prohibición de usar
flash.La cúpula (foto de la derecha) reitera el simbolismo del Battistero con El Juicio Final, fue realizada al fresco por Vasari y Zuccari.
Las puertas d
el Battistero, de construcción románica, son otras maravillas para contemplar por horas; la puerta este, a la que Miguel Angel consideró "La puerta al Paraíso" fue ejecutada por Lorenzo Ghiberti, consta de diez paneles de bronce con escenas del antiguo testamento. La puerta sur es gótica (año1330) del escultor Andrea Pisano.Pero la majestuosidad del Battistero se encuentra en su interior, la decoración de este templo pagano
devenido en iglesia cristiana, auna las distintas culturas medievales; las columnas evocan al
panteón, el piso al mundo islámico, en las paredes formas de ascendencia germana y en los mosaicos de la suntuosa cúpula, la influencia bizantina.En ella está el tema del Juicio Final, a los lados del Cristo en Majestad y en los registros concéntricos que cubren los otros cinco paneles se distinguen partiendo desde la cima: Las Jerarquías Celestiales, El Génesis, La vida de San José, la de la Virgen y la de Jesús.
Las fotos no hacen justicia, mis palabras tampoco, es más, los datos los pueden tener de cualquier enciclopedia o página de internet, pero no puedo dejar de compartir estas bellezas que calaron tan hondo en mi espíritu... Como dice Proust, "El verdadero viaje se hace en la memoria" y aquí estoy, vibrando de emoción al recordar.
En el museo del Duomo rescato, de entre tanta maravilla tres obras
magníficas, la Virgen con el Niño, antigua escultura de Arnolfo di Cambio, que estaba colocada en la fachada, ahora al resguardo de la polución;
la Magdalena penitente, obra en madera de Donatello y La Pietà de Miguel Ange
l; es la segunda de las tres que realizó, ésta no la concluyó porque al ver una veta sobre el brazo de Jesús que no le agradaba la quiso destruir a martillazos, fue terminada por su discípulo Tiberio Calcagni y la curiosidad es que la cara del viejo peregrino, es el autoretrato de Miguel Angel.(Héctor se acercó tanto a la escultura que comenzó a sonar la alarma, inmediatamente, de no sé donde aparecieron varios guardias, por suerte el asunto no tuvo consecuencias)
Caminamos por calles que son la viva historia de la época
y vimos edificios conservados como si hubieran sido construídos ayer, hasta que llegamos a Piazza della Signoria, donde está el Palazzo Vecchio y la Galleria degli Uffizi. Creo que en este lugar e
stá resumida la riqueza artística del Renacimiento, el refinamiento y el señorío de Florencia. Estas tres fotos son la muestra de lo que digo; en el centro, la fuente de Neptuno (en la esquin
a de la torre del Palazzo Vecchio); a la derecha, la Galleria degli Uffizi tomada en el sentido opuesto, (al fondo puede divisarse la misma torre del palazzo); a la izquierda, la entrada custodiada por "El Marzocco" el león emblemático de Florencia, obra de Donatello y las estatuas a ambos lados son, la réplica del David de Miguel Angel y Hércules y el Caco de Bandinelli.Hacia un costado, en lo que sería la base de la "L" q
ue es la forma de la plaza, se encuentra la Loggia dei Lanzi, que es un museo al aire libre de las esculturas que pertenecían a los Médici, al frente está la estatua de bronce de "Perseo mostrando la cabeza de Medusa" de Benvenuto Cellini, en ese momento la mayoría estaban siendo restauradas.La Galleria degli Uffizi tiene un nicho en cada columna, en los que están las estatuas de las personalidades de las artes y ciencias de esa época, Dante Alighieri, Michelangelo, Leonardo Da Vinci, Bocaccio, Galilei, entre otros.
La inexperiencia nos hizo cometer otro error, no compramos previamente las entradas para el museo, así que hice pacientemente la fila para ingresar; como a Héctor no le gustan las esperas prolongadas, dijo que iba a hacer tiempo viendo los alrededores, si yo llegaba a la puerta antes de que él regresara, que entrara sin esperarlo; después de dos horas (tuve suerte, luego me enteré que la media de espera puede llegar a cinco horas), entré.
Héctor no había regresado.
No permitían tomar fotografías.
Estos contratiempos quedaron atrás cuando comencé a recorrer las salas, en la primera de ellas encontré tres obras que me describieron, sin ser yo experta en pintura, como las mentes del renacimiento habían revolucionado las artes, especialmente la pintura.
Eran tres Majestades, es decir, la Madonna con el Niño en un trono, rodeados de ángeles; la primera de Cimabue de 1280, se aprecia la tradición medieval bizantina, muy trabajados los detalles del trono y el manto de la virgen, aunque las figuras aparecen como planas; la segunda de Duccio del 1285, es similar pero con tonos más ligeros, los ángeles arrodillados y el niño más tierno y la última del Giotto de 1310, está trabajada utilizando el claroscuro, donde todas las figuras están más corpóreas; básicamente, esta técnica, junto a la aplicación de la perspectiva son las que hicieron el cambio.
Y así seguí por las 45 salas, desde la Arqueológica hasta la del Siglo XVIII, pasando por la de los Mapas Geográficos, el Gabinete de las Miniaturas, la de Miguel Angel y los florentinos, Veronese, Tintoretto, Dürer, apreciando obras que sólo conocía por los libros, "La An
unciación" de Leonardo, Botticelli con "Alegoría de la primavera" y "Nacimiento de Venus", "La sagrada familia" de Miguel Ángel por nombrar las más conocidas, autores como Uccello, Giotto, Tiziano, Rembrandt, Rubens, diferentes escuelas, Manierista,Véneta, Flamenca, algo indescriptible.Al salir, en la librería del museo compré el catálogo completo, para llevarme algo de lo que ví y del cual saqué la imagen de la izquierda " Virgen del Magnificat" de Botticelli (para dejarles aunque sea un muestra) y un
libro de diseños de Leonardo "Anatomia e illustrazione del corpo umano" en donde aparecen estos estudios de los músculos y nervios, cuyos originales se encuentran en la biblioteca real del palacio de Windsor en el Reino Unido y son de la colección privada de la reina; (si bien esto no pertenece a Uffizi, había muchas obras de Leonardo y este libro me llamó particularmente la atención). Me reencontré con Héctor que había ido hasta el Ponte Vecchio y al palacio Pitti y cuando regresó yo ya había entrado, nos contamos nuestras vivencias, mientras caminábamos ha
cia el río Arno.Allí estaba el Ponte Vecchio, que Héctor ya había visto pero que vale la pena volver a ver, bordeado por las tiendas de los orfebres y cubierto por el corredor Vasariano que une el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti.
Dejamos Piazza de la Signoria y nos perdimos otra vez entre las callejuelas, nos detuvimos ante un edificio magníficamente decorado del que no pudimos saber qué era o a quién pertenecía, pero que es un ejemplo de la manera en que protegen y conservan su patrimonio edilicio y cultural.
Llegamos
a la Piazza del Mercato Nuovo o Mercato del Porcellino, donde están los artesanos que trabajan el cuero repujado al estilo florentino, desde ropa, bolsos, cinturones, billeteras, hasta las más pequeñas chucherías para llevar como souvenirs; a la entrada se encuentra la fuente con el Porcellino de bronce que le da el nombre, copia del original que se encuentra en Uffizi.La tradición cuenta que acariciando el morro del jabalí (por eso está totalmente brillante y pulido) y echando una moneda en la boca, si ésta cae por la rejilla donde escurre el agua, uno se asegura el retorno a Florencia.
Cerca de
allí está la iglesia de Orsanmichele, cuyo origen había sido un mercado de granos, en el siglo XIV los gremios y los comerciantes más poderosos de Florencia la convirtieron en capilla, aunque en su segundo piso seguían estando los graneros municipales donde se guardaban las reservas para casos de hambruna o asedios. Enriquecieron el exterior con 14 tabernáculos con estatuas de sus santos patronos, por ejemplo, La Virgen y el niño, de Ferrucci (1399) encargada por los médicos y boticarios; San Juan Evangelista, de Montelupo por los comerciantes de seda; San Jorge, de Donatello (1416) por los fabricantes de armaduras; en el interior hay un tabernáculo gótico de Andrea Orcagna que guarda a la Virgen de las Gracias, de Bernardo Daddi en reemplazo de la Virgen de Orsanmichele que se quemó en un incendio.Por la vìa del Giglio llegamos a la Cappelle Medicee y a la basílica de San Lorenzo que fue la iglesia privada de los Medici. En los subterráneos de la basílica está la tumba de Cosme el Viejo y de Donatello; por una escalera se va a la Capilla de los Príncipes, el suntuoso mausoleo de la familia. Es una sala octogonal recubierta de mármol egipcio, jaspe y piedras semipreciosas, con los sarcófagos adosados a las paredes, de los grandes duques Fernando II, Cosme II, Fernando I, Cosme I, Francisco I y Cosme III, dos colosales estatuas de bronce rematan el segundo y tercer sarcófago; por un corredor se llega a la Sacristía Nueva, construída por Miguel Angel, iba a ser la cap
illa funeraria de la familia, pero la expulsión de los Médici y la partida de Miguel Angel, hizo que sólo quedaran completos dos monumentos funerarios, el de Lorenzo, duque de Urbino y Giuliano, duque de Nemours representados en dos conjuntos estatuarios como si fueran héroes griegos, el de Lorenzo, acompañado del Crepúsculo y la Aurora y el de Giuliano, que a sus pies tiene las alegorías de la Noche y el Día.Aquí tampoco permitían las fotos, así que el único recuerdo tangible son los tickets de la entrada y tanta magnificencia solo quedó grabada en nuestros espíritus.
La última n
oche en Florencia volvimos a la Piazza de la Signoria, con la intención de cenar en alguno de los restoranes que tenían mesas alrededor de la plaza y encontramos los preparativos para un concierto; estaban también, sentados al costado del escenario unos niños con trajes medievales, unos tambores y banderas, que al parecer ya habían actuado; nos quedamos escuchando hasta el final, cuando fuimos a cenar, los restoranes ya habían cerrado, así que concluimos la velada tomando un helado frente al Duomo.Al día siguiente partíamos a Roma, la breve estadía en Florencia no nos había permitido dar más que un sobrevuelo por los lugares más importantes, nos quedaban tantísimos otros para visitar, sería a nuestro retorno si la tradición del Porcellino se cumplía... Y se cumplió!

Hasta aquí llegamos hoy. Impresionante el panorama de Florencia. Será más que interesante comparar las impresiones del primero y segundo viaje....8 años en la vida de una ciudad tan antigua...¿Se notan a los ojos de un turista? ¿Estamos haciendo historia y tal vez no nos damos cuenta? Gracias por compartir todo esto.
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