Todos estarán en conocimiento del terremoto que ocurrió hace pocos días en la región del Abruzzo en Italia.
Invitados por nuestro amigo José María, quien tiene una pequeña y hermosa casa e
n la montaña, estuvimos allí el fin de semana del 27 y 28 de setiembre de 2008.Por eso quiero recordar esos días.
Compartir, para que ustedes también aprecien la belleza de la zona, de los pueblitos medievales, de la riqueza de las antigüedades que quizás se han perdido para siempre o serán muy difíciles de recuperar.
Sin mencionar el dolor de las vidas perdidas.
Afortunadamente, en casa de nuestro amigo sólo se desprendió un poco de revoque, pero otros conocidos perdieron todo.
Llegamos a L´Aquila en ómnibus, después de mediodía, desde Roma.
Bajamos en una parada de la ruta y nos esperaba nuestro amigo con el auto para llevarnos hasta su casa, en Vallinsù.
Callecita empinada, sin veredas, apenas el ancho de un auto.
Dos plantas, gruesísimos muros de piedra, enclavada entre otras casas similares.
Por la ventana del cuarto de huéspedes, donde nos habíamos acomodado confortablemente, se veía un paisaje her
mosísimo.El sábado a la tarde pasó entre charlas, recuerdos de la lejana época de estudiantes en Argentina y el relato de nuestra aventura por el sur de Italia matizaron el reencuentro (veníamos de Salerno, Pompeya, Capri, Polícoro y Colobraro, que tendrán dedicada su entrada especial más adelante).
Se unieron para la cena, parte de la familia de José María que vive allí y apenas
pasada la medianoche nos fuimos a dormir.Este es el amanecer del domingo, inusualmente frío para la época, a una semana de comenzado el otoño.
Aquí, otro ángulo del paisaje, ya más avanzada la mañana. Después del desayuno nos fuimos hacia el centro de L´Aquila.
Nuestro excelente guía nos fue llevando por los lugares más relevantes de este pueblo medieval fundado en 1270 por Federico II .

Aquí se ve un sector del centro de la ciudad desde la escalinata de la iglesia y al lado, la fachada de San Bernardino de 1454.
El mausoleo de San Bernardino que se encuentra en la nave derecha, es un "capolavoro" del renacimiento aquilano realizado por Silvestro dell´Aquila en 1489.
Conservé en
el recuerdo
este hermoso techo de madera de la nave central, su decorado dorado fue diseñado por Ferdinando Mosca y pintado por Girolamo Cenatiempo en 1724 y también se ve el magnífico órgano en el interior de la iglesia.En la capillas y naves laterales se encuentran esculturas y pinturas de célebres autores aquilanos como la pintura
del Ecce Homo que es de Giulio Bedeschini.En la segunda capilla de la derecha se encuentra la Resurrección, de Andrea della Robbia, una hermosa terracota del cinquecento.


Esta foto a la izquierda nos da un panorama de la nave central y el ábside .
Recordémoslo así y atesoremoslo en nuestros espíritus porque no sé que habrá perdonado el terremoto.
El papa Celestino V, nacido Pietro Morrone, fue un eremita que vivió en las cuevas de los Apeninos. Fundó la orden de los Celestinos y fue consagrado Papa en 1294, sentand
o su sede en L´Aquila. Al poco tiempo de iniciar su papado las fuerte intrigas del Vaticano hicieron que renunciase a él. Bonifacio VIII, su sucesor se mudó enseguida a Roma y al ver que la gente seguía acudiendo a Celestino, temió un cisma y lo mandó a encarcelar. Sus reliquias están conservadas en la iglesia Santa María de Collemaggio, que había mandado a construir.El frente es de piedras blancas y rosadas de formas geométricas y el piso de las naves repite los colores del exterior.
El interior m
uy austero está separado en tres naves por una hilera de columnas que cuando fueron restauradas se revocaron para seguir la forma original. Ultimamente se encontraron, bajo la capa de material, frescos de gran belleza artística que sobr
evivieron.A la derecha se aprecia toda la amplitud de las naves y el hermoso órgano que pende bajo una arcada.

Una serie de nichos en la pared derecha enmarcan tres frescos del siglo XIV-XV, obra de un artista anónimo que narra la vida de la
Virgen.Aquí podemos ver uno de ellos y la crucifixión cercana al transepto.
La basílica se salvó del terremoto de 1703 cuando el techo construído en 1294 soportó los temblores.
Pero esta vez ocurrió la tragedia.
La cúpula se desplomó sobre la tumba de Celestino, que según las noticias de estos días pudo ser rescatado y puesto a salvo.
No sé que habrá sido de los frescos, pero los daños fueron importantísimos.
Nuestra siguiente parada fue en el Forte Spagnolo, construído
durante la dominación española en 1534. Es una imponente fortificación rodeada por un foso, que ahora está cubierto de césped, y se accede a través de un puente.Actualmente es la sede del Museo Nazionale d´Abruzzo, que contiene una sección de Arqueología, una de Arte Moderno y otra de Arte Contemporáneo. Es enorme y nos hubiese llevado mucho tiempo recorrerl
o todo, así que fuimos a ver directamente "la estrella" del momento, el esqueleto del Archidiskodon Meridionalis Vestinus (un mamut muy completo) hallado en las cercanías.Al parecer aquí también hubo daños importantes en las estructuras, las obras de arte han sido transladadas a otros museos y al mamut se le cayó un vértebra que pudo ser reparada.
De allí nos fui
mos a la Fontana delle 99 Cannelle. Este número tiene una connotación importante en L´Aquila. Quizá exacerbado por el pensamiento mágico o simplemente como atractivo turístico. La tradición cuenta que hubo 99 castillos diseminados por la zona, cuyos señores se aliaron para fundar la ciudad, que hay 99 iglesias y 99 son las bocas de la fuente, de la que emana agua cuyo origen es desconocido y no es potable.Cada boca es una máscara de personas o animales, una diferente de otra, colocadas en tres paredes. Se baja desde una escalera de adoquines que conforma el último lado de la plazoleta central de la fuente. El revestimiento está hecho con piedras de formas geométricas en colores blanco y rosado a semejanza de las de la basílica Santa María di Collemaggio.
Allí mismo se encuentra otra maravilla que atrajo nuestra atención. En el muro de
la Chiesa de San Vito, hay un curioso reloj de sol. Y sobre la puerta un hermoso fresco de la Madonna y el niño.Lamentablemente, la fachada ha sufrido importantísimos daños, el techo derrumbado y la parte izquierda del reloj prácticamente ha desaparecido.
Abandonamos el centro histórico después de tomar un café en una confitería muy típica y regresamos a Vallinsù para almorzar.
Luego, nos es
peraba la salida hacia la montaña con una sorpresa.La ruta, confortable. Sin dejar de serla se convirtió en camino sinuoso, de subida pronunciada y curva cerradas, afortunadamente casi sin tránsito.
Una tenue chispita de agua comenzó a caer y el frío era penetrante.
Varios kilómetros contemplando un paisaje be
llísimo, una curiosidad excavada en la roca, no sabíamos si era mano del hombre o esas realizaciones asombrosas de la naturaleza, hizo que parásemos para tomar la foto. Vista más de cerca es un nacimiento, aparentemente obra del hombre, el tema es cómo se hizo para pintarlo porque está inaccesib
le.Aquí les doy otra idea del camino. En cada giro, en cada túnel, se iba convirtiendo todo en un paisaje medieval y atrapante. Maravillados de pensar que en la antigüedad eso habría sido una trocha, cubierta de nieve gran parte del año, con el ancho de un hombre, su carro y su burro, que bajarían sacrificadamente para llevar al pueblo sus artesanías y traer los insumos para vivir.
Así llegamos a nuestro destino sorpresa: Santo Stefano di Sessanio.
Un pueblito medieval de 120 habitantes a 1250 m de altitud sobre la falda meridional del Gran Sasso. Se le con
sideró en el medioevo un borgho seguro e inexpugnable y estuvo bajo el dominio de los Medici.Pastores y trashumantes, en la época florida se convirtieron en el mayor centro
productor de la lana "carfagna" que era llevada a Florencia a procesar y luego se exportaba a toda Eu
ropa.Las callecitas peatonales, de adoquinados intrincados, empinadas escaleras, con arcos y arcadas no más anchas que una persona. Huecos, muros salientes y redondeados.
La explicación del por qué esta arquitectura totalmente irregular para nuestros ojos, acostumbrados a la cuadrícula de Buenos Aires y a la planicie pampeana, fue muy simple y sabia.
Es para proteger del viento y la nieve a las personas que debían recorrer el pueblo. Cada curva era un corte que evitaba que las ráfagas de la montaña lo atravesaran limpiamente y así también conservaban el calor de las casas. En todas, ya sea en las ventanas o en el frente, no faltaban geranios
y malvones de varios colores.Esta es la torre llamada Medicea, aunque es del 1300, desde donde se domina el espléndido panorama de la montaña circundante y en el pasado, cumplía la función defensiva.
En unos negocitos muy simpáticos compramos unos recuerdos, unas artesanías en madera llamadas "Scaccia guai", son colgantes para las puertas para espantar la mala suerte, la desgracia.
Graciosas brujitas con escobas, utensilios domésticos en miniatura enhebrados juntos y también unas bolsitas con hierbas silvestres muy perfumadas para colocar entre la ropa.
Quizás sea superficial o esté fuera de lugar este comentario, pero es el último recuerdo agradable que deseo tener, porque la torre no existe más, se derrumbó con el terremoto.
El último punto que tocamos en esta excursión fue después de subir aún más, un lugar en la montaña desde donde tuvimos una extraordinaria y cercana vista del Gran Sasso.
Es el macizo montañoso más alto de los Apeninos con su pico il Corno Grande de
2912 m.Está dentro del Parco Nazionale del Gran Sasso y Monti della Laga, donde se pueden hacer actividades invernales como ski, trekking, etc.
El atardecer, el frío, la lluvia y la niebla que venía bajando hicieron que retornáramos antes de perder la visibilidad del camino.
Llegamos a Vallinsù para cenar en la casa de nuestro anfitrión y arreglar nuestro equipaje, ya que a la mañana siguiente a primera hora, volvíamos a Roma.
En estas horas José María está en Buenos Aires.
Ha venido para dar un concierto el viernes 24 de abril de 2009 a las 19 horas, en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Como Director Invitado dirigirá a la Orquesta Sinfónica Nacional, con participación del Coro Polifónico Nacional. Ofrecerán la Obertura de la ópera "La scala di seta" de G. Rossini; "Concierto Nº 2 en Mi bemol mayor, K417 para corno y orquesta" de Mozart y "Stabat Mater" de G. Rossini.
Una vez más será profeta en su tierra, ya que su trayectoria internacional es altamente conocida.
En L´Aquila y Pescara ha desarrollado su metier en Música para la Paz como director de orquesta y de coros, que lo llevó por todo el mundo.
Ahora está desempeñándose como director en la mundialmente prestigiosa Accademia Santa Cecilia de Roma.
Quizá tendremos relatos vívidos de la tragedia pasada en L´Aquila. De cómo la gente común está sobrellevando la pérdida de sus pertenencias, sus casas, su historia...
Y de cómo la vida continúa...

Gracias Noemi-
ResponderEliminarHe sentido con tus palabras.
un besito